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Planta herbácea de la familia de las Crucíferas formada por tallo corto, erecto, culminado en inflorescencias (generalmente una central y de mayor tamaño y otras laterales) y con hojas y flores laterales. La parte comestible es su inflorescencia, que se presenta algo menos apretada que en la coliflor, siendo de color verdoso, grisáceo o morado.
l siglo XVI; sin embargo era desconocido en Inglaterra hasta hace pocos siglos. En la actualidad se cultiva en diversos países, tanto en Europa como en Estados Unidos.
Como el resto de las crucíferas, el brócoli tiene una gran importancia desde el punto de vista nutricional, ya que contiene una elevada cantidad de vitaminas. Concretamente, es una buena fuente de provitamina A (principalmente en forma de beta-carotenos) y vitaminas C y ácido fólico, hasta el punto que una ración (200 g) aporta mas de tres veces las recomendaciones diarias de vitamina C y la mitad de las ingestas recomendadas de ácido fólico.
También es una buena fuente de minerales (potasio, calcio, fósforo, magnesio y hierro), fibra y fitoquímicos, entre los que destacan los glucosilonatos/isotiocianatos/indoles.
También es una buena fuente de minerales (potasio, calcio, fósforo, magnesio y hierro), fibra y fitoquímicos, entre los que destacan los glucosilonatos/isotiocianatos/indoles. El brócoli contiene además una importante proporción de azufre, que le confiere propiedades antimicrobianas e insecticidas, además de ser responsable del fuerte olor que desprenden estas verduras durante su cocción.
Su consumo se ha visto incrementado al reconocérsele importantes efectos beneficiosos sobre la salud. Concretamente, se le atribuye un efecto protector frente a diversos tipos de cáncer: pulmón, próstata, mama, endométrio, útero, y tumores relacionados con el tracto gastrointestinal (estómago, hígado, colon), que parece ser debido a su gran contenido en nutrientes antioxidantes (beta-carotenos y vitamina C), fibra (soluble e insoluble) y sustancias destaca el sulforafano (isotiocianato) y el indol-3-carbinol (indol), que actúan fundamentalmente, aumentando la actividad de ciertas enzimas cuya función es eliminar del organismo algunos agentes cancerígenos o bloquear su acción. Sin embargo, estos compuestos también pueden desarrollar su actividad ´anticancerígena´ a través de otros mecanismos. Por ejemplo, experimentos realizados ´in vitro´ (fuera del organismo), y en ratones, han demostrado que el sulforafano es un compuesto muy eficaz (incluso más que los antibióticos) para eliminar la bacteria Helicobacter pylori, microoganismo causante de la mayoría de las úlceras gástricas, pero también de gran parte de los tumores de estómago. Por otra parte, se ha comprobado que los indoles y más concretamente el indol-3-carbinol, interviene en el metabolismo de los estrógenos ayudando a prevenir el cáncer de mama (cáncer hormonodependiente).
Además, el brócoli también contiene quercetina, un flavonoide que actúa como antiinflamatorio y que también parece disminuir el crecimiento de algunos tipos de cáncer, al igual que los folatos (ampliamente presentes en esta hortaliza), que protegen frente al cáncer de colon y cuello uterino.
Además, la deficiencia en ácido fólico puede producir además anemia megaloblástica, y se asocia con un aumento del riesgo de sufrir no sólo procesos cancerígenos, sino también enfermedades cardiovasculares, e;fida, problemas cardiacos, labio leporino, etc.). También se ha relacionado la carencia en esta vitamina con alteraciones en el crecimiento, y con una peor función mental.
Por otro lado, su alto contenido en beta-carotenos y vitamina C (nutrientes con gran capacidad antioxidante), ayuda al buen funcionamiento del sistema inmune y a prevenir otras enfermedades degenerativas como las cardiovasculares.
A pesar de que por su composición presenta múltiples efectos beneficiosos para la salud, hay que tener en cuenta que para determinadas personas puede tener efectos indeseables.
Por ejemplo, en personas que presentan enfermedades intestinales y malas digestiones, estos vegetales pueden producir flatulencias y problemas digestivos. En crudo, estos vegetales tienen un alto contenido en compuestos de azufre, que pueden irritar el tejido renal, por lo que se recomienda que personas con problemas renales se abstengan a consumirlas de esta forma.
Las crucíferas también contienen compuestos bociógenos, que, en personas predispuestas, pueden producir inflamación de la glándula tiroides, impidiendo la asimilación del yodo.
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